Archivo mensual: marzo 2011

Gafes: Michael Ballack

Ballack mandando un saludo
 a “Calentando el Banquillo”

Regresamos, tras mucho tiempo en el dique seco, con un grandísimo pelotero de envidiable palmarés:


A nivel de club:
  •  4 Bundesligas
  • 3 Copas de Alemania.
  • 1 Copa de la Liga de Alemania.
  • 1 Premier League
  • 3 FA Cup.
  • 1 Community Shield.
  • 1 Copa de la Liga Inglesa.

A nivel personal:

  • 3 veces “Futbolista Alemán del Año”
  • 2 veces seleccionado en el “Equipo de Estrellas del Mundial”
  • 2 veces seleccionado en el “Equipo de Estrellas de la Eurocopa”
  • 1 vez “Equipo del Año de la UEFA”
  • 1 vez “Centrocampista del Año de la UEFA”
  • 1 vez “Equipo FIFA 100”
  • 1 vez “Premio Bambi” (El más prestigioso, sin duda… XD)
A nivel selecciones:

  • Internacional en 98 partidos, 42 goles.
  • Eurocopa: 3 participaciones ( un subcampeonato)
  • Copa del Mundo: 2 participaciones ( un subcampeonato y un tercer puesto)

Hasta aquí, salvo con su selección, no se aprecia mucho “gafe”. Lo divertido empieza cuando nos da por escarbar…

DEBUT SOÑADO

Debuta con el Kaiserlautern en la 7ª jornada de la temporada 97/98. Unos meses después, Otto Rehhagel le da la titularidad, que no suelta hasta el final del campeonato que terminará llevándose. Al año siguiente alcanza los cuartos de final de la Champions League con los modestos “roten Teufel” (“diablos rojos”).

COMIENZA LA MALA SUERTE

Con solo 22 añitos, da un salto de calidad y se integra en la plantilla del Bayer Leverkusen en 1998. En el equipo de la “aspirina” logra hacerse un hueco entre los mejores jugadores del campeonato. Bajo su mando en el centro del campo, el Bayer llega a la última jornada con tres puntos de ventaja sobre el Bayern München. Con sacar un punto de su visita al humilde campo del SpVgg Unterhaching, que no se jugaba nada, podría levantar su segunda Bundesliga, pero se produjo la desgracia…



Un gol en propia de nuestro querido Ballack y un segundo tanto avanzada la segunda mitad, unido a la victoria del Bayern frente al Werder Bremen, dejaban a los Leones de Leverkusen con las ganas. En Champions cayeron en primera fase en un duro grupo con la Lazio y el Dinamo de Kiev, quedando terceros y accediendo a la Copa de la UEFA, donde volvieron a caer frente al Udinese en 1/16 de final.

LIGERA RECUPERACIÓN DEL MAZAZO

Cuando un club que no está acostumbrado a ganar, roza con los dedos el hito y se lo arrebatan en el último momento, tiende a hundirse en la miseria. En este caso, el Bayer Leverkusen y nuestro zagal de 189 centímetros se repusieron del duro golpe y emprendieron la aventura de superar el logro del aciago curso anterior. En la Champions volvió a quedar encuadrado con tres huesos duros de roer: Real Madrid (campeón el año anterior), Spartak de Moscú y Sporting de Lisboa. Logró el tercer puesto y nuevamente el acceso a la Copa de la UEFA de donde fue apeado, nuevamente en 1/16 de final, por el AEK de Atenas.

En la Bundesliga no se quedaron a las puertas, pero sí cerca, a cinco puntos del campeón (Bayern, otra vez) lo que les permitió regresar por tercer año consecutivo a la Champions League.

LA DEBACLE

No son pocas las historias que conoce un servidor sobre la mala suerte en este querido y, muchas veces odiado, deporte rey; pero si hay que destacar una sobre todas las demás es la de la temporada 2001/2002 del Bayer Leverkusen. 
Faltaban tres jornadas para finalizar el campeonato. Los de Leverkusen aventajaban a su más inmediato perseguidor, el Borussia Dortmund, en cinco puntos. El Bayer se enfrentaba en casa al Werder Bremen y una victoria dejaba casi sellada la Bundesliga, pues la jornada siguiente se enfrentaban al Nüremberg que peleaba por no descender, sin embargo…


Una liga que se inclinó del lado de los borussers gracias a los lanzamientos desde los once metros. Primero, cuando Butt, el guardameta del Bayer Leverkusen, erró su lanzamiento en el encuentro que los enfrentaba al Werder Bremen. Segundo, cuando Amoroso lograba engañar al meta del Köln (Colonia). Dos puntos separaban entonces a los de Dortmund de los de Leverkusen. Ahora tocaba que los de la “aspirina” visitaran a un Nüremberg que se jugaba la vida, pero no sólo no lograron el punto necesario para llegar en ventaja a la última jornada, sino que perdieron, cediéndole el liderato al Borussia Dortmund, que en un encuentro loco se llevaron el duelo frente al Hamburgo (3-4).

Faltaba una jornada. Ballack y los suyos dependían de que el Borussia no ganara a un Werder Bremen que dos semanas antes le había birlado tres puntos de oro. Y comenzó una de estas tardes de infarto, de transistores, de alternativas, de FÚTBOL con mayúsculas. No lo cuento, lo “youtubeo”



Nuestro protagonista hoy lograba dos goles en la victoria de su equipo sobre el Hertha Berlín, pero de nada servía, pues Koller y Ewerthon le daban la vuelta en su partido contra el Werder Bremen. Dos años más tarde el Bayer Leverkusen volvía a perder una liga en la última jornada, después de haberla tenido casi en la mano. Era el 4 de mayo de 2002.

Por delante tenía dos oportunidades de resarcirse, pues había alcanzado la final de la DFB Pokal (Copa de Alemania) y de la Champions League, por primera vez en su historia.

El 11 de mayo, el Schalke 04 le esperaba en el Olympiastadion de Berlín. Podéis ver aquí los “highlights”:


Dos títulos que volaron en una semana. Para colgarse de un guindo, mínimo. No obstante, faltaba el gran objetivo: la Champions. En Glasgow se vería las caras el día 15 de mayo frente al todopoderoso Real Madrid de los “Galácticos”. Ballack y los suyos llegaban con muchas ganas de dar un golpe en la mesa y demostrar que eran capaces de levantar un trofeo, pero apareció Zizou y… (RESUMEN)

En 11 días Michael Ballack, el Bayer Leverkusen y sus aficionados habían pasado de poder lograr un triplete histórico a quedarse con cara de tontos. 

No quedó ahí la desgracia ese año, pues nuestro querido “Balla” alcanzó con la “Mannschaft” la final de toda una Copa del Mundo. Cuál sería su desgracia que en el minuto 70 de la semifinal que enfrentaba a los alemanes contra los anfitriones, Corea del Sur, nuestro buen amigo Ballack recibía la tarjeta amarilla que le impediría disputar la ansiada final. Cinco minutos después se hizo un flaco favor, pues marcó el gol que clasificaba a su país. Una vez allí, vio desde la grada como Ronaldo en dos ocasiones perforaba la meta de su compatriota Kahn, dejándole, por cuarta vez en un año, a la puertas de un título. 

Decía Lineker que “El fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once detrás de un balón, y al final siempre ganan los alemanes”. Una frase que aquel año sirvió para hacer muchas bromas.

RESURRECCIÓN

Michael Ballack decidió, finalizado el Mundial, “pasar de las aspirinas” y optar a jugar en un grande. Su destino el Bayern München. No tardó en levantar los ansiados títulos que la temporada anterior se le habían escapado. Con el club de Baviera engordó su palmarés a nivel nacional, pero la espina de la final de Glasgow aún la tenía clavada y veía que con el gigante de Munich no la lograría arrancar. Entonces decidió subir el último escalón que le quedaba y fichar por el Chelsea. Su objetivo: la Champions. 

El primer año se quedó en semifinales en la tanda de penaltis contra el Liverpool, pero al año siguiente accedió, por fin, a la ansiada final. En Moscú debía enfrentarse al Manchester United de Cristiano Ronaldo y Rooney. 120 minutos de tensión que finalizaban en una fatídica tanda de penaltis…


¿No querías caldo, Michael? Pues dos tazas.

Con la misma se plantó con su selección en la final de la Eurocopa ese mismo verano. Había ido pasando rondas no sin dificultades y en el Estadio Ernst Happel de Viena tendría que vérselas con la selección española, que venía haciendo un fútbol maravilloso y que había dado buena cuenta de Rusia en semifinales e Italia en cuartos.

“Wallace”, como le apodó el Sabio de Hortaleza, no se comió un colín aquella noche y tuvo que ver como, por enésima vez, se le escapaba otro gran título. 

El destino, muy juguetón con el pobre Kaiser de Görtlizt, le tenía preparados dos detalles: uno bueno y otro malo. Ya en el ocaso de su carrera logró alzar la Premier League, en la temporada 2009/10 y pudo recuperarse de unas lesiones que le habían tenido apartado de los terrenos de juego los años anteriores. Tenía el Mundial de Sudáfrica tatuado, entre ceja y ceja, como objetivo prioritario para ponerle el broche final a su carrera y todo marchaba a pedir de boca. Estaba disputando la final de la FA Cup (que acabarían ganando los “blues”) cuando se cruzó en su camino el bueno de Kevin-Prince Boateng. Un pisotón que apartaba a Ballack durante varios meses, desapareciendo la posibilidad de disputar el más prestigioso de los torneos de este bendito deporte.

¿FIN DEL GAFE?

Este verano finiquitaba su etapa en el Chelsea y hacía las maletas hacia Leverkusen, de nuevo, cerrando un círculo un tanto desgraciado. No sabemos cuán interesado está el destino en seguir machacando al pobre Michael, pero desde aquí le deseamos la mejor de las suertes en su segunda etapa con el Bayer.
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