Schadenfreude

Josef se metió en la cama muy tarde. Serían cerca de las dos. A la mañana siguiente tenía que estar en pie pronto para ir a cazar zarigüeyas al geriátrico de su barrio. Fue una noche muy rara, con pesadillas. Hacía mucho tiempo que no tenía pesadillas. Más o menos desde que estaba en el colegio y sus notas flirteaban peligrosamente con el abismo llamado REPETIR CURSO.

A las 10 entró en el geriátrico, con su despellejadora de marsupiales lista para dar buena cuenta de aquellas alimañas. Poco después de fichar, llegó su compañero Clint. Un joven muy demacrado por culpa de la buena vida (alcohol, lujuria, pelis de Vin Diesel). Apenas llegaba a los veinte, pero su piel reflejaba a un señor de cuarenta y pico. Despeinado y con los ojos irritados se aproximó a Josef. Empezó a hablar del tiempo, de una argentina que conoció en Badoo.es y, finalmente, de deportes.

<<Tema espinoso>>, pensó el bueno de Josef. Como quien no quería la cosa, Clint había llegado con su sal, su vinagre y un puñado de pimienta a la herida recién abierta en el corazoncito de Josef.

– Ya te dije que el S. F. Inter de Bratislava acabaría descendiendo. Te lo dije.

Dos flashes en la mente de Josef. El primero era el sketch de “AL FRESCO” de Muchachada Nui dedicado al cuñado de Marcial Ruiz Escribano llamado “Los listos”. El segundo, la conversación con Clint la semana anterior donde aseguraba, qué coño aseguraba, ASEVERABA que el S. F. Inter de Bratislava se salvaría y descendería el MŠK Žilina. La conversación con Clint, lejos de quedarse ahí, en aquel cuarto de las escobas y demás enseres de limpieza, se trasladó al salón de recreativos. Allí coincideron con Wilhelmssen, otro joven que padecía dendrofilia y acné galopante, que se acercó a ellos.

– A segunda ¡oé! – Gritó en un precario eslovaco.

– Buenos días a ti también, Wilh. – Respondió con elegancia torera Josef.

– ¡A segunda! – Rió, mostrando una dentadura amarillenta y roída por el paso del tiempo, del tabaco y del café.

– “La sabiduría consiste en saber que se sabe y saber que no se sabe lo que no se sabe“. Proverbio chino e infalible.

Un interrogante se dibujó en aquel campo de forúnculos, en aquel festival de la espinilla que era el rostro de Wilhelmssen. Josef se alejó despacio, sin hacer ruido. Su mirada parecía clavada en el suelo, pero en realidad iba mucho más allá. Llegaba hasta los confines de la corteza terrestre. Allí las preguntas revoloteaban, como palomas borrachas, chocando unas contra otras, haciendo saltar la magnetita de sus picos, creando una suerte de espectáculo pirotécnico artificial, pero sin gitanos ni sorteo de carneros cerca.

<<¿Por qué?>> Era la que más se repetía. En alguna ocasión ponía acento portugués, se reía. Pero no disfrutaba, era una de esas risas que se deben compartir con los seres queridos. Como las bolsas de Doritos. Estás seguro de que eres capaz de comerte una entera, pero después te van a apestar la boca y las manos, así que siempre es mejor que haya alguien contigo que te preste medio chicle.

Josef pasó el día cuestionándose muchísimas movidas metafísicas y tal. Le indignaba la idea de que gente a la que apenas conocía se le acercase para confesarle que, de toda la vida había sido fan absoluto del MŠK Žilina.

– Mi padre, el padre de mi padre y el señor con el que se acostaban ambos eran TODOS socios abonados del MSK. Como lo oyes.

– ¿Quién es usted? ¿Qué hace en mi baño?

Los días pasaban y con ellos las esperanzas de que algún día cesaran las hostilidades. Mañana tras mañana, tarde tras tarde los comentarios jocosos, hirientes e, incluso, pervertidos brotaban de la boca de todo aquel hijo de vecino con el que se cruzara Josef. Daba igual que fuera un adulto responsable que un niño gordo con gafas deportivas. Detrás de todos los conocidos había un zilinista confeso y radical que disfrutaba con la desgracia de su S.F. Inter de Bratislava.

<<¿Dónde habían estado escondidos durante la época brillante de mi club? ¿Dónde se habían escondido durante los años lamentables del suyo? ¿A qué viene ese afán por tocarme los testículos a dos manos si yo no les he hecho nada?>>

La respuesta a esas preguntas estaba, como siempre, en Los Simpsons. Recordó aquel famoso capítulo donde Ned Flanders dejaba la farmacia (¿casualidad?) y montaba un Zurditorium (¿doble casualidad?). Homer deseaba que le fuera mal y se lo gozó mucho hasta que Lisa le dijo:

Schadenfreude es una palabra del alemán que designa el sentimiento de alegría creado por el sufrimiento o la infelicidad del otro.

Nelson es del MSK Zilina de toda la vida

Una especie de PowerPoint sin gatos se empezó a proyectar en su mente: en él veía a todos aquellos zilinistas que le increparon durante días. Algunos con camisetas blaugranas, otros con camisetas merengonas; unos gritando aquello de “valors“, otros con no-sé-qué de la Décima, … Todo era mentira, era una cortina de humo. Esa gente no sentía amor por los colores del MSK Zilina…

Y cuando desperté, el SFInter de Bratislava seguía siendo el mejor equipo de Eslovaquia.

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Categorías: Humor, Opinión | Etiquetas: , | Deja un comentario

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